Una sola letra puede costarte miles de euros

Imagina un lunes normal en la oficina. Marco, dueño de una empresa dedicada a la importación de especias y condimentos exclusivos, revisa como cada mañana su correo electrónico. Todo parece rutinario hasta que recibe un email aparentemente habitual de uno de sus proveedores habituales, recordándole el pago pendiente de una factura por mercancía recibida.
A primera vista, nada sospechoso: las facturas son correctas, el email está bien redactado, y hasta la firma es idéntica a las anteriores. Sin embargo, algo hace que Marco dude. Hay un detalle que, aunque minúsculo, despierta su inquietud. Al revisar cuidadosamente el correo, descubre que la dirección del remitente es ligeramente diferente a la habitual: en lugar de provenir de «logistica@alimentacion.com», proviene de «logistica@alimentaclon.com». Apenas un cambio mínimo: una letra ‘l’ en lugar de la ‘i’, casi indistinguible.
Un escalofrío recorre la espalda de Marco al imaginar lo cerca que ha estado de enviar el dinero a una cuenta bancaria falsa. Decide ponerse en contacto directamente con nosotros para investigar en profundidad y asegurar que su cuenta no haya sido comprometida.
Al recibir la llamada de Marco, nuestro equipo de ciberseguridad entra inmediatamente en acción:
- Revisamos el correo minuciosamente y confirmamos que, aunque provenía de un dominio casi idéntico, este era claramente fraudulento.
- Detectamos que el email, aunque había superado el filtro SPF, no contaba con la firma digital DKIM, algo muy sospechoso y poco habitual.
- Además, observamos que la configuración DMARC del dominio atacante era muy laxa, facilitando este tipo de fraudes.
Gracias a la rápida intuición de Marco y a nuestra intervención especializada en ciberseguridad, pudimos neutralizar el intento de phishing antes de que se produjera ningún daño económico.
Este caso nos recuerda la importancia crucial del factor humano. Marco evitó un fraude porque escuchó a su instinto y comprobó detenidamente una dirección que casi nadie habría detectado.
Cualquier empresa puede estar expuesta a situaciones así. Ante la mínima duda, detente y revisa detenidamente cada correo. Y, por supuesto, no dudes en acudir a nuestra ayuda experta siempre que sea necesario.
Porque prevenir es siempre mejor que lamentar.